Los fines de semana son malos equilibradores de carga

Un calendario con cinco jornadas laborales de ocho horas y dos días de fin de semana tiene su origen en la Revolución Industrial, cuando la producción en las grandes fábricas transformó la vida laboral. 200 años después, nuestras vidas siguen dictadas por esta idea, a pesar de que el mundo ha cambiado mucho.

Imagínate que no todo el país salga a almorzar y hacer compras los fines de semana. No tener a todos visitando los supermercados después del trabajo. No transporte público lleno porque todos van al trabajo al mismo tiempo. No temporadas altas en destinos vacacionales y aeropuertos.

Distribuir estas cosas al azar durante la semana, el mes y el año optimizaría mucho mejor la capacidad de los espacios públicos, lo que se ha vuelto muy importante en tiempos de pandemia, y también puede ser muy beneficioso para tu propia vida.

Cuando intentas desafiar la caída en la vida estandarizada, se vuelve realmente interesante.

No tengo tiempo libre porque no tengo tiempo no libre. Trabajo todos los días, pero no todo el día. Justo cuando me apetece. Si a uno le gusta lo que está haciendo, tendrá ganas de trabajar con frecuencia. Tengo fines de semana ni feriados, solo hago cosas bonitas cuando quiero y siempre llevo mi laptop.

Esta variedad en la vida es genial, sin horarios estrictos. Voy a cafeterías, tomo el sol en el parque, leo libros, hago ejercicio y me encuentro con amigos o citas cuando quiero. Y mientras tanto tengo tiempo suficiente para cocinar comida real y dormir lo suficiente, las dos cosas más importantes para la salud.

El calendario laboral convencional, tal como lo usamos ahora, hace que sea extremadamente difícil vivir saludable y feliz, y nos hace propensos a buscar atajos y dopamina barata. Pero los atajos nunca funcionan a largo plazo. Como resultado, la depresión y la obesidad son rampantes.

Estar atrapado en el sistema hoy en día compromete, por ejemplo:

  • Nutrición. La comida basura está por todos lados, incluidos los almuerzos de empresa, los alimentos de restaurantes, los desayunos de hoteles y las comidas del hospital. No se puede estar demasiado obsesionado con cocinar los propios alimentos, pero eso toma un tiempo que ya no tenemos.
  • Relajación. Entre todo lo que tienes que hacer en un día, parece que hay poca o ninguna oportunidad de simplemente tener una vida. Es decir, no hacer nada que requiera atención durante un tiempo (sí, mirar televisión también requiere atención).
  • Sueño. Estamos demasiado ocupados para dormir lo suficiente, es decir, de 8 a 9 horas al día. La alarma suena temprano para ir al trabajo, y por la noche nos vamos a dormir tarde. Cada fin de semana, nuestro ritmo de sueño se destruye nuevamente.
  • Entrenamiento. Hacer ejercicio requiere tiempo y concentración, y muchas veces los entrenamientos se saltan porque estamos demasiado ocupados.
  • Familia. Necesitamos llevar a nuestros hijos a la guardería porque estamos demasiado ocupados trabajando.
  • Postura. Trabajar con una computadora requiere una buena postura para no tener problemas físicos más adelante. Pero es difícil mantener una buena postura todo el día y la variedad es clave.

Trabajar en un trabajo diario que no te gusta para comprar cosas que no necesitas para impresionar a las personas que no te agradan. Esperando con ansias el próximo fin de semana o las vacaciones de toda la semana para “relajarse” comiendo comida rápida, bebiendo en exceso y jodiendo el ritmo del sueño.

No, no creo que el sistema actual sea la mejor manera de equilibrar la carga en nuestras valiosas vidas.

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Por Gijs Heerkens

Soy un emprendedor viajero de internet, nacido en el año 1983 en los Países Bajos. Construyo startups online innovadoras.